Alina
La habitación está sumida en una semioscuridad, iluminada solo por el resplandor danzante del fuego en la chimenea. Mi respiración aún es entrecortada, el sabor del sangre amargo en mi boca. Mis manos tiemblan ligeramente mientras me quito la túnica ensangrentada, revelando los moretones que marcan mi piel.
— Déjame hacerlo.
La voz de Damon, grave y áspera, me hace estremecer. Se acerca lentamente, su mirada dorada brillando en la sombra. Está sin camiseta, el trazo oscuro de sus ta