Alina
El campamento está sumido en el silencio. Solo el crepitar del fuego rompe la tensión que satura el aire. Damon está sentado a mi lado, su brazo aún vendado a pesar de la regeneración parcial de sus heridas. Está tenso, con la mandíbula apretada, su mirada fija en el bosque que bordea el territorio de la manada.
— Va a volver, murmura.
Coloco mi mano sobre su antebrazo. Sus músculos se contraen bajo mis dedos.
— Estaremos listos.
Finalmente, gira la cabeza hacia mí, su mirada dorada busca