Valeria Rivera cumplió 52 años en una mañana tranquila de otoño.
La biblioteca estaba más hermosa que nunca. Habían renovado las ventanas del segundo piso y plantado rosales blancos en el pequeño jardín lateral. El Rincón de los Tres seguía siendo el corazón del lugar, pero ahora tenía un nuevo elemento: una pequeña estantería con los libros escritos por la familia a lo largo de los años.
Esa mañana, Valeria llegó sola. Cerró la puerta principal con llave y se sentó frente al rincón con una taz