Mateo se despertó sobresaltado a las 3:17 de la madrugada.
El corazón le latía con fuerza, como si algo lo hubiera llamado. Johanna dormía plácidamente a su lado. La casa estaba en silencio.
Se levantó con dificultad, se puso la bata y bajó las escaleras descalzo. No sabía por qué, pero sus pies lo llevaron directamente al estudio. Encendió la lámpara del escritorio y se quedó congelado.
Sobre la madera oscura había un sobre blanco.
Un sobre que no estaba allí cuando se fue a dormir.
Con manos