Dos años después.
La biblioteca Valeria Solís ya no era solo un lugar para leer.
Se había convertido en un centro de sanación emocional reconocido en toda la región. “El Círculo de Valeria” tenía lista de espera de tres meses y Johanna había tenido que formar a otras dos facilitadoras para poder atender a todas las mujeres que llegaban.
Sin embargo, esa mañana de invierno, Johanna llegó a la biblioteca más temprano que de costumbre. No encendió todas las luces. Solo la lámpara del Rincón de los