Noventa años después de que Lucía rompiera el ciclo, el Jardín de las Siete Generaciones ya era parte de la historia viva del país. La biblioteca Valeria Solís recibía visitas de todo el mundo. Escuelas enteras venían en peregrinación. Terapeutas recomendaban sentarse bajo las rosas blancas como parte de sus tratamientos. Y cada 12 de junio, el aniversario, el jardín se llenaba de miles de flores blancas que la gente dejaba como ofrenda.
Johanna Rivera, ahora con cincuenta y ocho años, caminaba