María jugaba en el jardín, sobre el césped, y Eva se acercó a la ventana para vigilarla mejor. Los hombres estaban allí mismo, discutiendo acaloradamente mientras esperaban el almuerzo, y Elena no dejaba de atosigarla con conversación.
—Eva, necesito ir al baño, ¿me enseñas dónde está? —preguntó Elena.
Encantada con la oportunidad de librarse de ella, Eva la condujo hacia el interior de la casa.
Al regresar, deseó en silencio que su hermana tardara mucho en volver. Se acercó a Adrián y empezó a