Capitulo 40

Eva vio a Adrián en cuanto el coche entró en la finca y giró hacia la casa.

Estaba de pie junto a una ventana abierta, claramente esperándolas. En cuanto vio el coche, desapareció… y menos de un minuto después ya salía al porche.

Abrió la puerta.

Y Eva no pudo creer lo que veía.

Siempre tan tranquilo, como un iceberg flotando en el océano… ahora Adrián le recordaba a un resorte tensado al máximo, sujeto por un mecanismo frágil.

Parecía que bastaría un solo clic para que toda esa fuerza, conteni
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