Marcos llevaba a Eva a casa. Daba por hecho que regresarían juntos, y no importaba con quién hubiera venido ella. Ahora estaba con él y… bueno, eso ya lo pensaría más tarde, cuando volvieran a la ciudad.
De momento, Marcos iba al volante, relajado, con las manos sueltas sobre el volante, lanzando de vez en cuando una mirada a Eva, sentada a su lado.
Ella giraba la cabeza de un lado a otro, apretando la cámara entre las manos, capturando imagen tras imagen. Y si por el camino no encontraba nada