El sueño había sido maravilloso. En aquel sueño tan perfecto, Marcos le proponía a Eva mudarse con él porque —¡no podía ser!— quería una relación seria. Luego la llevaba a su casa e incluso la cargaba en brazos porque ella estaba completamente agotada. Un sueño así debería durar para siempre; despertarse de golpe era casi un crimen.
Eva abrió los ojos y parpadeó varias veces. Sobre ella se alzaba un techo desconocido; por un instante pensó en saltar de la cama y huir, pero un movimiento a su la