Eliana se acomodó en la silla frente al escritorio de Alejandro, con el ceño apenas fruncido. Desde que había llegado, la reunión había transcurrido sin problemas, con ambos discutiendo detalles técnicos y estratégicos del proyecto. Pero entonces, Alejandro hizo una pausa significativa antes de lanzar su siguiente comentario.
Alejandro la recibió con una sonrisa cortés y le señaló la silla frente a su escritorio.
—Me alegra que hayas venido, Eliana. He revisado tus informes y debo admitir que s