Eliana llegó al lugar que José Manuel le había indicado: un restaurante discreto, elegante, con luces tenues y una atmósfera tranquila. No era precisamente el tipo de sitio donde imaginó que discutirían un proyecto, pero tampoco le sorprendía que José Manuel escogiera un lugar así.
Apenas entró, lo vio sentado en una mesa junto a la ventana, con una copa de vino en la mano y una expresión de absoluta calma. Como si él no fuera el que la había obligado a salir a esas horas.
—Llegaste más rápido