Eliana cerró la laptop con frustración, su respiración era agitada. El hacker había logrado vulnerar su sistema otra vez. Aunque había intentado reforzar la seguridad, cada vez que lograba cerrarle una puerta, él encontraba otra manera de entrar. Y esta vez había sido peor.
Se llevó una mano a la frente y trató de calmarse. No podía trabajar en una red comprometida, necesitaba un equipo limpio, seguro, y solo podía pensar en una persona que podía ayudarla.
Tomó su bolso con rapidez y salió de s