Eliana estaba inmersa en su trabajo, concentrada en la pantalla de su computadora mientras sus dedos tecleaban rápidamente. La luz suave de la tarde se filtraba por la ventana de su oficina, iluminando el espacio con un tono dorado. De repente, el sonido vibrante de su teléfono la sacó de su ensimismamiento. Con un suspiro, apartó la mirada de la pantalla y tomó el dispositivo. Al ver el nombre que aparecía en la pantalla, una sonrisa espontánea iluminó su rostro.
—¡Samuel! —respondió con alegr