El sonido del mecanismo al abrirse resonó en la quietud de la habitación. Con movimientos lentos pero decididos, sacó un pequeño cofre y lo llevó hasta su escritorio.
Al abrirlo, sus dedos encontraron una caja de terciopelo negro. La sostuvo con firmeza por unos segundos, como si su peso fuera mayor de lo que realmente era. Finalmente, la abrió.
Ahí estaba.
Una argolla de compromiso con un diamante impecable brilló bajo la luz. Había mandado a hacer ese anillo para Eliana, con su piedra favorit