Aquel día que había comenzado con un impulso repentino, cruzar la calle, buscar compañía en medio del silencio, terminó convirtiéndose en algo mucho más profundo de lo que Eliana hubiera imaginado. No hubo grandes eventos ni noticias importantes. Solo la simpleza de estar, de compartir. Y a veces, eso bastaba para sanar un poco.
La mañana avanzó entre pequeños gestos y sonrisas suaves. Isaac había decidido no ir a trabajar ese día. Dijo que podía darse el lujo de quedarse en casa y disfrutar de