Mientras tanto, en la mansión de José Manuel el agua helada caía sobre su espalda, pero no lograba apagar el fuego de su rabia. José Manuel apoyó ambas manos contra la pared de la ducha, respirando con fuerza. Sus músculos estaban tensos, su cabeza aún palpitaba por la resaca y por la furia que lo había consumido la noche anterior.
Las palabras de Eliana no dejaban de resonar en su mente. "Nunca te engañé." "Todo fue una trampa."
José Manuel cerró los ojos con frustración. Quería creerle. Querí