Capítulo 205: Descanso aunque el alma no quiera.
Isaac se dejó caer sobre el borde de la cama sin siquiera quitarse los zapatos. Sentía el cuerpo pesado, como si todo su ser estuviera hecho de plomo, arrastrando consigo el agotamiento de las últimas veinticuatro horas. Se llevó las manos al rostro, cubriéndose los ojos, como si pudiera esconderse un instante de la realidad.
La puerta se entreabrió con suavidad y apareció José Manuel, con una expresión serena, pero atenta. Traía en una mano un vaso con agua y en la otra una pequeña bandeja con