Capítulo 142: Silencios que pesan.
La tarde era perfecta. El sol comenzaba a caer detrás de los árboles, tiñendo el cielo de tonos anaranjados. Las risas de Gabriel y Samuel llenaban el aire mientras corrían detrás de unas palomas que habían invadido el césped del parque. Isaac y María José estaban sentados en una banca, disfrutando el momento. Él la miraba de reojo de vez en cuando, con una sonrisa en los labios. Era uno de esos días en que todo parecía en paz.
—No recordaba lo bien que se siente esto —dijo Isaac, mientras esti