Capítulo 123: Por tu bienestar.
María José observó a Isaac en silencio mientras él caminaba de un lado a otro por la sala, con el teléfono en la mano, revisando mensajes que nunca llegaban. Su ceño estaba fruncido, y cada tanto soltaba un suspiro pesado. Estaba claro que su mente no estaba allí.
—Isaac —llamó ella con suavidad, sentada en el sofá con una taza de té entre las manos.
Él se detuvo, levantó la vista y la miró como si acabara de recordar que ella estaba allí.
—¿Sí?
María José tomó aire y sostuvo la mirada con dete