Capítulo 110: No estás sola.
Isaac sintió que algo dentro de él se rompía.
—¿Semanas? —repitió con incredulidad—. ¿Cuánto tiempo pensabas seguir ocultándolo, María José?
Ella tragó saliva y apretó los puños sobre las sábanas.
—No quería preocupar a Gabriel… ni a ti. Pensé que podía manejarlo sola, que no debía arrastrarlos a esto.
Isaac pasó una mano por su cabello, exhalando con frustración.
—¡No puedes decidir eso por mí! —su voz sonó más dura de lo que pretendía, pero no podía contener la rabia que lo invadía—. ¿De verd