Siempre fui buena para soportar el alcohol. Iba a muchas fiestas en la preparatoria, era obligatorio para alguien que estaba en la cima de la pirámide social. Aunque la noche anterior había requerido un éxtra de alcohol en sangre. He de admitir que después de que Cristina se desvaneciera con ese....como se llame. Bailar con Cristian fue todo un placer pero también una tortura.
-Buenos días señorita Roberts- Tatiana interrumpió mi repaso mental.
Pelo suelto porque ya no estaba sucio, finalm