Cuando finalmente todos nos dejaron solos pensé que era mi turno de hacer algo de trabajo. Chupar un poco ese caramelo que me había sido negado durante demasiado tipo.
- Señorita Roberts- otra vez con esa
-Llamame...- sentí como mi lengua se enredaba entre el deseo de ser yo misma y la necesidad de esconderme detrás de - Llamame...Celeste.
- Celeste- tomó un respiro profundo antes de seguir- yo me voy para la casa ¿te gustaría acompañarme? podemos terminar la revición ahí.
Aún parecí