Trágame tierra.
Poco después estaban en el estacionamiento, llenando el maletero del auto de Selena con bolsas y más bolsas.
Era ridículo.
El tipo de ridículo que uno solo veía en películas o en videos de influencers que compraban como si no existiera el concepto de presupuesto.
Tuvieron que usar también el asiento trasero, porque literalmente ya no cabía nada más. Amanda observó el resultado final —una montaña multicolor de bolsas de diseñador— y