Mi ejecutiva favorita.
Amanda apoyó una mano en el escritorio, intentando recuperar el aire con cierta dignidad… pero era imposible.
¿Cómo iba a respirar “normalmente” cuando cada inhalación le traía de regreso el sabor de Ethan en la boca?
Sus labios seguían sensibles, hinchados por los besos que él acababa de darle, su pulso estaba desordenado en algún punto entre su pecho y su vientre, y había un temblor ridículo en sus rodillas del que no lograba librarse.
La