Eres mi favorita.
Amanda dejó caer la cabeza contra su pecho otra vez agotada.
Se estaba convirtiendo en su lugar favorito.
—Estoy cansada, Ethan… De todo. De la sensación constante de estar fallando, aunque no haya hecho nada malo. Anoche solo quise… solo quise tener un día normal. Y terminé escondida en un baño llorando porque alguien me dijo que era “la favorita del jefe”.
—¿“Favorita del jefe”? ¿De cuál jefe?
—¡Daniel, obvio! —soltó Amanda, indignada—. Si al menos dijeran que soy tu favorita, tendría un poqu