Ella iba a ganar.
Tu noche.
La frase le cayó encima como una capa pesada. No porque no la quisiera, sino porque la palabra “noche” tenía un peso simbólico, como si el destino estuviera marcando un antes y un después.
Amanda alzó una mano, necesitándose a sí misma como freno de emergencia.
—Pero… un momento. A ver… —respiró hondo, intentando poner orden en su cabeza—. Déjenme procesar toda la información.
E