Ethan escuchó toda la historia en silencio.
Pero no un silencio cualquiera, no ese que se llena con aire y nervios.
Era un silencio tenso, afilado, de esos que si alguien respiraba un poco más fuerte, parecía que el mundo se partía por la mitad.
Amanda hablaba… y él cambiaba.
Cada frase que salía de sus labios era como descoser un hilo que él llevaba años apretando contra el pecho. Su rostro, normalmente tan controlado, se transfor