---
Una semana.
Ese era el plazo que teníamos para preparar el juicio contra Ramiro. Siete días para reunir pruebas, testigos y documentos que demostraran lo que toda la familia Del Valle sospechaba desde hacía años: que el tío de Sebastián llevaba décadas robando a la empresa.
—No va a ser fácil —advirtió Armando Quiroga, desplegando carpetas sobre la mesa del despacho—. Ramiro es inteligente. Ha borrado sus huellas durante años. Pero la madre de Sebastián nos ha dado una pista crucial.
—¿Cuál