Capítulo 1: El eco de las risas y el primer latido de la verdad
El pasillo de la secundaria San Francisco olía a limpiador de pisos, chicles de fresa y el sudor de los chicos que venían del gimnasio. Era el recreo de la mañana —el peor momento del día para Mariana López— porque todo el mundo estaba ahí, amontonado en grupos que parecían murallas impenetrables. Los deportistas con sus camisetas de equipo, las chicas de la banda con sus flautas y trombones, los nerds con sus libros de matemáticas