Dos años después del lanzamiento de Raíces de Esperanza, el impacto de nuestra obra seguía expandiéndose. El bufete de abogados gratuitos que había fundado había atendido más de cien casos de explotación, logrando condenas en el noventa por ciento de ellos. Carlos, ya en su tercer año de derecho, trabajaba como asistente, ayudando a preparar casos y acompañando a víctimas en juicios. —“Quiero ser como tú, Eleanor”, me dijo una tarde. “Defender a quienes no tienen voz”. Su entusiasmo era contagi