Seis meses después de decidir escribir nuestro libro, Isabella y yo pasábamos tardes en la biblioteca de la mansión, revisando diarios, cartas y entrevistas con sobrevivientes. El título que elegimos fue Raíces de Esperanza: De la Sombra al Luz, y buscábamos plasmar no solo nuestra historia, sino la de quienes habían encontrado la fuerza para seguir adelante.
Una tarde, mientras organizábamos entrevistas, llegó Sofia —la joven a quien había defendido como abogada— con su madre. Sofia había empe