Capítulo 9: El precio de la desconfianza
La noche en el departamento de Elena se sentía más fría que de costumbre. Julián entró con los hombros caídos, pero con una agitación en la mirada que Elena reconoció de inmediato. Se sentaron a la mesa, y el ingeniero le relató, palabra por palabra, la propuesta que el vaquero le había hecho en la obra.
—Una semana al mes en el rancho, Elena —dijo Julián, frotándose las sienes—. Dijo que si aceptamos eso, no pondrá trabas para que nos mudemos a Querétar