Después del arresto de Mateo, Rafael y Clara, la ciudad quedó conmocionada. El imperio Márquez, hasta entonces impecable, se vio envuelto en rumores —algunos hablaban de corrupción, otros de vínculos con el crimen organizado. Diego se vio obligado a asumir el control total de la empresa, mientras Luna continuaba su investigación, ahora con acceso a los archivos más secretos de la mansión.
Un día, mientras revisaba documentos en el despacho de Ignacio Márquez, encontró una carpeta con su nombre.