La mañana en el acantilado nació con una calma engañosa. El mar, que la noche anterior rugía con violencia, ahora mecía sus olas con una suavidad hipnótica. Dentro de La Fortaleza, el ambiente era eléctrico. Dante no había pegado un ojo en toda la noche; se había mantenido apostado frente a los monitores de seguridad, viendo cómo el imperio que llevaba su apellido comenzaba a desmoronarse en tiempo real.
Las noticias no hablaban de otra cosa. "Escándalo en el Clan Vazzana: Fraude, Sobornos y un