El primer día en el Instituto Fairbanks, el sol brillaba sobre el campus de piedra, pero el aire estaba cargado de murmuraciones. Cuando puse un pie en la entrada, los estudiantes se agruparon alrededor de Chloe, mirándome con curiosidad y miedo. Habían escuchado los rumores: la hija biológica perdida de los Hart, recién dada de alta de una institución psiquiátrica, una chica “loca” que había intentado volar su casa y ahogarse.
—Chloe, tu hermana parece espeluznante —susurró una compañera con e