El trayecto desde el hospital hasta la propiedad de los Vane fue un desfile de poder silencioso. Kaelen iba sentada en la parte trasera del Rolls-Royce Ghost, observando cómo la ciudad de Shoria se transformaba de un núcleo urbano bullicioso en una sucesión de colinas privadas protegidas por muros de piedra y cámaras de seguridad de grado militar.
A su lado, Dante Vane revisaba informes en una tableta, pero Kaelen podía sentir su mirada clavada en ella de forma intermitente. No era la mirada de