El invierno llegó a Valencia con una nevada suave que cubría los naranjos del jardín de la mansión Herrera, donde Leo, ahora de diez años, dirigía proyectos de acción comunitaria para niños de todo el mundo, sus ojos brillantes al ver los resultados de sus esfuerzos en zonas vulnerables. Sofía pasaba sus días dirigiendo la red mundial de escuelas de paz y el programa de mentoría juvenil, que ahora integraban iniciativas de justicia climática y derechos de personas con discapacidad, mientras Ign