El ala este de la mansión Blackwood era un palacio de mármol y silencio. Para Elena, era una jaula de oro. Habían pasado tres días desde la boda, tres días en los que Maximilian no le había dirigido la palabra, excepto para dar instrucciones precisas sobre la recuperación de Dante a través de sus secretarios.
Elena caminaba de un lado a otro del salón privado, sintiendo el peso del collar de diamantes que Maximilian le había prohibido quitarse. "Eres una Blackwood ahora, y debes lucir como tal,