El invierno llegó a Valencia con una bruma suave que envolvía las calles, donde Leo, ahora de siete años, asistía a talleres de educación global en su escuela, sus ojos brillantes al escuchar historias de niños de otras culturas. Sofía pasaba sus días dirigiendo el programa mundial de educación y paz, que ahora integraba naciones de Asia y Oceanía, mientras Ignacio coordinaba misiones de ayuda humanitaria en África subsahariana, apoyando comunidades afectadas por sequías y conflictos. Aunque la