La noticia de la boda inminente de Maximilian Blackwood cayó sobre la alta sociedad como una bomba atómica. Los titulares de prensa no daban crédito: el soltero más codiciado y cínico del país, el hombre de la vasectomía inquebrantable, no solo tenía tres herederos directos, sino que se casaría con la misteriosa mujer que los trajo al mundo.
Sin embargo, detrás de las puertas cerradas de la mansión, el ambiente no era de pétalos de rosa.
—No voy a usar este vestido —dijo Elena, observando el tr