Catalina pasó la noche entera en su habitación, pensando en todo lo que había descubierto. Elena involucrada, su padre a su lado, y el secreto de que era una hija bastarda. No sabía qué hacer — pero en el fondo, sabía cuál era la decisión correcta.
A la mañana siguiente, se vistió con un traje negro elegante y se dirigió al hospital. Santiago estaba sentado en la cama, leyendo un periódico. Cuando la vio, sonrió.
"¿Cómo estás?" preguntó.
"Tenemos que hablar," dijo Catalina, sentándose a su lado