Los días después de la boda fueron de calma y recuperación. Santiago había vuelto al hospital para terminar su tratamiento, pero su condición mejoraba cada día — y con ella, sus recuerdos. Catalina pasaba todas las tardes con él, ayudándolo a recordar, hablando de su futuro juntos.
Un día, mientras estaban hablando de Valeria, Santiago frunció la ceja y cerró los ojos. "Hay algo más," dijo, con voz temblorosa. "Algo que no te he dicho. Cuando Diego me siguió, no estaba solo."
Catalina se quedó