El amanecer en Venturis no trajo la luz, sino un vendaval de verdades que nadie estaba preparado para procesar. A las seis de la mañana, mientras la aristocracia de la ciudad aún dormía tras los excesos de la gala, los servidores de los principales medios de comunicación, las redes sociales de la universidad y las pantallas publicitarias del centro financiero fueron secuestrados por un solo archivo: "El Libro Negro de los Gómez".
Aitana, sentada en su base de operaciones con una taza de café ne