El Club Náutico de Venturis era un santuario de mármol y cristal suspendido sobre el mar, un lugar donde solo el dinero viejo y las ambiciones nuevas tenían permiso para respirar. A las diez en punto, el sol golpeaba la cubierta de madera con una intensidad cegadora, pero Caleb Gómez solo tenía ojos para la mujer que lo esperaba junto a la barandilla.
Aitana —o "Alix"— vestía un conjunto de lino blanco inmaculado que contrastaba violentamente con su cabello negro azabache. Llevaba unas gafas de