El sol se desvanecía detrás de los cerros que rodeaban la casa de campo de madera y piedra, pintando el cielo de tonos naranjas y morados que se reflejaban en el lago cristalino del jardín. Valentina y Diego estaban en la terraza, abrazados bajo una manta de lana, disfrutando del último aliento de calidez del día. Habían llegado allí esa mañana para alejarse del estrés de la ciudad, para prepararse mentalmente para la audiencia que cambiaría todo en una semana.
“Te prometo que cuando termine to