Elias llegó a la villa de los Reyes con la mente enredada, cada paso resonando con la sospecha que empezaba a consumirlo. Natalia lo esperaba en la sala, envuelta en un vestido claro, con una sonrisa inocente que ahora le pareció cuidadosamente ensayada. —¿Encontraste a Lila? —preguntó, acercándose y tomando su mano con ternura fingida. —Espero que no te haya engañado de nuevo, cariño. Sabes cómo es ella: siempre buscando formas de volver a ti.
Él la miró a los ojos, y por primera vez notó el b