CAPÍTULO 3: Los Cómplices en la Sombra
Después de hablar con Carlos, Luna no se atrevió a volver a la mansión de las azucenas. En vez de eso, condujo hasta la casa de sus padres, con la ilusión —aunque débil— de encontrar apoyo. Había pasado dos semanas desde que descubrió la verdad, y el detective aún no tenía noticias de su hija.
Al entrar en la sala, vio a sus padres, Elisa y Roberto Márquez, sentados en el sofá, mirando la televisión con cara de preocupación. En la pantalla, había imágenes