CAPÍTULO 4: El Lunar en la Sien
El viaje a Valencia duró tres horas. Luna no paró de morderse las uñas, con la mente llena de imágenes: una niña de seis años, con su mismo pelo castaño y su misma mirada marrón, con un lunar en la sien. Marco, el detective, conducía en silencio, sabiendo que cualquier palabra sería de más.
Llegaron al orfanato al atardecer. Se llamaba "El Hogar del Sol" y estaba en una colina, con vistas al mar. Era un edificio pequeño, pintado de blanco, con flores en las venta