Me desperté con el sol entrando por la ventana de la habitación de la casa vieja. El día había llegado. Escuché voces felices en el patio — Marco y Sofia estaban ajustando las flores, Carlos estaba preparando la comida en una fogata al aire libre. Rosa entró con una taza de café con canela y una sonrisa que iluminaba todo.
“Lista para ser novia?” preguntó.
“Listísima”, dije, aunque sentía los nervios en el estómago — nervios buenos, llenos de amor.
Rosa me ayudó a ponerme el vestido de tela bla